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Imaginación, sensibilidad y capacidad de adaptación a las nuevas técnicas… Pero sobre todo : saber escuchar, comprender y adaptarse al proyecto o la visión del creador, ya sea guionista, realizador, fotógrafo...
No sólo hay que aprender las técnicas del oficio sino también conocer y comprender la estructura de la profesión : la organización de un plató de rodaje, la concepción de un guión, la aportación de luz o los diferentes tipos de soporte en el cine; la elección del equipo para un desfile de moda, el papel de los agentes maquilladores y peluqueros o de los bookers, el lugar de los fotógrafos en la prensa y la publicidad.
Para llegar a ser un buen profesional, hay que ser capaz de responder, incluso de anticipar todas las necesidades y exigencias de una producción artística.
Este oficio exige saber adaptarse al ritmo de la evolución de las técnicas ; estar disponible y a la escucha de los actores, creadores, fotógrafos y el resto del los miembros del equipo. Supone una buena cultura artística para comprender lo que quieren los realizadores, estilistas o productores.
Más allá de las técnicas, ITM entrena a los futuros maquilladores a ejercer su imaginación y su creatividad mediante talleres de dibujo, pintura y modelado. De esta forma, desarrollan su propio estilo y contribuyen a la creación y a la realización de los personajes.
Codearse con los actores, técnicos, realizadores y fotógrafos es la mejor manera de comprender su trabajo.
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